Política

Ciencia básica y evolución, gestan en laboratorio de Lazcano posible terapia contra Covid

Protocolo de sofosbuvir

Antonio Lazcano explicó que el sofosbuvir no es una molécula abundante y su importación no es sencilla. No obstante, ya se desarrolla un protocolo de investigación clínica en el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez para conocer el efecto de sofosbuvir en combinación con otras moléculas antivirales en el tratamiento de pacientes con Covid. Los médicos analizarán el resultado del fármaco y si es eficaz con la mezcla de otros. 

Lazcano explica que este tipo de antivirales, así como otros que resulten efectivos en el tratamiento de Covid, deberán aplicarse de manera temprana en los pacientes para evitar una infección aguda. “La estrategia más importante para afrontar la pandemia en términos de inhibidores del virus será, probablemente, una que dependa no sólo de una molécula o blanco en el virus, sino de varias, como en el caso del VIH

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El año pasado, poco antes de que el laboratorio de Origen de la Vida cerrara debido a la pandemia y el confinamiento, Rodrigo Jácome, uno de sus colaboradores hizo un hallazgo prometedor y digno de analizarse. Mediante modelos digitales, el académico había comparado la polimerasa del SARS –similar al SARS-CoV-2, causante de Covid– con la del virus de la hepatitis C y observó que se parecían en su estructura.  

Jácome ya había realizado estudios sobre la evolución de las polimerasas de los virus –enzimas que permiten transcribir su información genética para su replicación– y demostró que todas las polimerasas de los virus de ARN (hepatitis C, SARS y SARS-CoV-2, entre ellos), y algunos de ADN, tienen un origen común. “Rodrigo pensó: qué pasaría si se emplea un inhibidor de la polimerasa del virus de la hepatitis C en otros virus”, relata en entrevista Antonio Lazcano, responsable del Laboratorio del Origen de la Vida de la Facultad de Ciencias de la UNAM. “Detectó que uno de ellos, llamado sofosbuvir –análogo de un nucleótido (molécula parecida a las de ARN y ADN)­– encajaba perfectamente bien en el sitio de la polimerasa y la podría inhibir, en principio, el SARS“.

El proyecto desencadenó el involucramiento de varios miembros más del laboratorio quienes realizaron los estudios que finalmente fueron publicados en junio de 2020 con el nombre “Sofosbuvir as a potential alternative to treat the SARS-CoV-2 epidemic” (“Sofosbuvir como potencial alternativa para tratar la epidemia SARS-CoV-2″) en la revista “Nature“.

La investigación, reportada en Crónica , fue recientemente anunciada como ganadora del Premio Rosenkranz en la categoría Investigación Médica en el ramo de Investigación Básica. El reconocimiento, otorgado por la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud) y Roche, será concedido a los autores del estudio: Rodrigo Jácome, José Alberto Campillo, Samuel Ponce de León, Arturo Becerra y Antonio Lazcano

Entre los aspectos más destacados de la investigación se encuentra que el análisis y modelado se realizó con base en el trabajo desarrollado a lo largo de varios años en el laboratorio de Lazcano, ciencia básica que en principio no tenía mayor aplicación que el entendimiento de los mecanismos evolutivos que emplean los virus. Otro más es que el sofosbuvir es una molécula conocida, estudiada y avalada por las agencias sanitarias del mundo. Al ser un fármaco empleado para la hepatitis C, en México es parte de la “canasta básica” del seguro social, añade Lazcano, reconocido por esta casa editorial en 2017 con el Premio Crónica. 

El miembro de El Colegio Nacional recuerda que a la par de la investigación que se llevaba a cabo por él y sus colaboradores, cuatro grupos de investigación más, uno iraní, uno egipcio y dos estadunidenses, también analizaron al sofosbuvir como herramienta terapéutica contra Covid, aunque empleando metodologías distintas. “Es alentador porque significa que no vamos en una dirección equivocada”.

Imagen del estudio que detalla la estructura tridimensional de la unión del sofosbuvir y su superposición estructural con el “SARS-Coronavirus nsp12″ y el virus de la hepatitis C. (ImagenNature)

EVOLUCIÓN EN TIEMPO REAL.

Lazcano Araujo expresó que, entre lo más fascinante y atractivo desde el punto de vista intelectual y científico en su investigación, se encuentra la aplicación de un criterio evolutivo para hacer una propuesta terapéutica.  

Los antecedentes del proyecto se remontan a los primeros trabajos sobre la evolución de las polimerasas realizados por Lazcano en 1985, tema que posteriormente fue intermitente en sus investigaciones hasta que, hace cerca de cinco años, Rodrigo Jácome, entonces estudiante de doctorado, llevó a cabo otro estudio para analizar las relaciones evolutivas de las polimerasas virales disponibles, que eran bastantes. 

A partir de ello, desarrollaron programas para comparar con precisión las estructuras terciarias, la forma, de las polimerasas. Posteriormente, y ya en el caso específico del nuevo coronavirus, analizaron cuáles polimerasas se parecían más a éste para así obtener un modelo con el cual estudiaron qué moléculas bloqueaban la replicación del virus. 

“Tenemos una herramienta teórica espléndida y un marco de referencia espléndido, acumulados por años de investigación. Aplicarlos ahora directamente no sólo los valida, sino que además nos permite hacer predicciones, lo cual es muy difícil en biología evolutiva; ahora sabemos cuáles son las zonas más probables donde pueden aparecer mutaciones, que han aparecido de manera independiente en diferentes poblaciones humanas, y nos damos cuenta de la importancia de la recombinación en el virus, la cual es muy importante”, explica Lazcano

Adicionalmente, los científicos hallaron que el SARS-CoV-2 es un virus que evoluciona muy lentamente, puesto que tiene un mecanismo de edición molecular, “algo rarísimo en los virus de ARN“. En agosto de 2019, Jácome y su estudiante Adrián Cruz analizaban la evolución de los mecanismos de corrección de errores, edición, de los virus. Ya en la pandemia, aplicaron ese conocimiento para analizar el SARS-CoV-2 y describieron que se trata de un coronavirus que en su historia evolutiva han robado en tres ocasiones esas moléculas de las células. “Los mecanismos de edición son como el autocorrector de los teléfonos y computadoras, y los coronavirus muy tempranamente en la evolución se los robaron. Es maravilloso: nos metemos a ver en términos evolutivos una pandemia y estamos aprendiendo mucho y nos damos cuenta de que podemos contribuir al entendimiento de un patógeno”.  

Actualmente, el grupo de Origen de la Vida realiza una colaboración más con el Instituto de Química de la UNAM para realizar modelos computacionales de la interacción de moléculas antivirales, cuyos resultados publicarán en las próximas semanas. 

El biólogo agrega que el trabajo realizado en su laboratorio es uno de muchos más gestados en universidades y centros de investigación, que han buscado dar una respuesta oportuna al combate de la pandemia por Covid en nuestro país. “Lo que uno ve en todas partes es el compromiso de la comunidad científica y académica para tratar de ayudar con la pandemia: desde las áreas físico-matemáticas, química, ecología, hasta sociología, antropología y económica, entre otras; muchos más han realizado aportaciones con trabajo de divulgación, charlas y conferencias, para informar a la población. Pienso que es un reflejo del compromiso intelectual, social y académico que tenemos con el país”.

Protocolo de sofosbuvir

Antonio Lazcano explicó que el sofosbuvir no es una molécula abundante y su importación no es sencilla. No obstante, ya se desarrolla un protocolo de investigación clínica en el Instituto Nacional de Cardiología Ignacio Chávez para conocer el efecto de sofosbuvir en combinación con otras moléculas antivirales en el tratamiento de pacientes con Covid. Los médicos analizarán el resultado del fármaco y si es eficaz con la mezcla de otros. 

Lazcano explica que este tipo de antivirales, así como otros que resulten efectivos en el tratamiento de Covid, deberán aplicarse de manera temprana en los pacientes para evitar una infección aguda. “La estrategia más importante para afrontar la pandemia en términos de inhibidores del virus será, probablemente, una que dependa no sólo de una molécula o blanco en el virus, sino de varias, como en el caso del VIH“.

En la pandemia, añade, ha sido asombroso la obtención de vacunas con tanta rapidez, “ha sido un éxito deslumbrante”. En cambio, añade, “hace dos semanas nos tuvimos que decepcionar con la última vacuna que se estaba probando contra VIH, no obstante, un paciente que ha sido tratado desde un principio tiene una vida normal con este tipo de combinación de antivirales. Es así que tenemos muchas esperanzas de combinar ese tipo de estrategias para el caso de Covid“. 

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