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Fujimori frena el telón en elecciones peruanas

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Lima, 10 jun (Sputnik).- No, la comedia no ha terminado. Se contabilizaron todas las actas, sí, y Pedro Castillo (Perú Libre, izquierda) quedó primero, pero la tensión electoral continúa. Keiko Fujimori (Fuerza Popular, derecha), anunció que solicitará al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) que anule los votos de 802 mesas de sufragio del balotaje celebrado el pasado 6 de junio. La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) finalizó el jueves el conteo de 100 por ciento de las actas del balotaje, quedando como ganador el candidato Castillo con 50 por ciento de los sufragios, mientras que Fujimori obtuvo 49 por ciento. El organismo aseguró que todo el proceso fue «transparente». Al mismo tiempo que se difundían estos resultados, candidata de Fuerza Popular advirtió en su cuenta de Twitter que «la elección todavía no ha terminado». Ya el lunes, cuando los primeros conteos oficiales la mostraban en desventaja, Fujimori expresó en conferencia de prensa que existían «indicios de fraude», aunque presentando pruebas que luego fueron desmentidas y rechazadas por la ONPE. A medida que el conteo ha ido consolidando a Castillo, diversos miembros de Fuerza Popular han insistido con la teoría del fraude, aunque sin presentar pruebas y solamente indicios o sospechas. Esto aún no acaba Los peruanos, ciertamente cansados luego del proceso más polarizado de su historia, esperaban que todo llegara a su fin, pero las denuncias de Fujimori amenazan con extender la incógnita. La candidata y miembros de Fuerza Popular anunciaron el jueves que presentarán un pedido ante el JNE para anular los votos de 802 mesas en las que se habrían registrado irregularidades. Según cálculos expresados por Keiko, de tener éxito su pedido, la anulación de los resultados en estas 802 mesas implicaría desestimar unos 200.000 votos, lo que sin duda desequilibraría el tan ajustado escenario. Pero ¿qué razones esgrime el fujimorismo para realizar tal pedido? A su consideración, en algunas mesas de las zonas rurales ha existido suplantación de miembros de mesa, pues las firmas que se registran en las actas -cada mesa remite un acta con el conteo de sus votos- son distintas a las que figuran en los documentos nacionales de identidad de alguno de los tres miembros que el JNE nombra, entre ciudadanos comunes, para hacerse cargo de una mesa. Sin embargo, de ser cierta tal acusación, eso implicaría que en ese ilícito estarían implicados funcionarios del JNE y la ONPE, que son los encargados de corroborar la identidad de los miembros de las mesas. Por otro lado, el fujimorismo argumenta que hay mesas donde no hay votos para Keiko y sólo votos para Castillo; así, consideran que es imposible que no haya un solo votante a su favor en un mesa. Anulación selectiva Esto no tendría mucho asidero pues la ONPE ha notificado sobre mesas donde Castillo no ha obtenido un solo voto, pero el fujimorismo no desea anular esas mesas. Asimismo, la mayoría de mesas que están buscando ser anuladas provienen de departamentos del interior como Cusco (sur), donde Castillo, en el conteo total, ha obtenido el 83,1 por ciento de los votos frente a 16,1 por ciento de Fujimori. El fujimorismo también argumenta como una irregularidad que existan mesas donde los tres miembros tienen el mismo apellido, acusando de que se trataría de familias que han confabulado para torcer la votación. Sin embargo, el medio local Ojo Público ha constatado que en una mesa de un distrito del departamento de Puno (sur), y que fue aludida por el fujimorismo, sus tres miembros que apellidan Catacora no son familiares; esto se entendería porque el 40 por ciento de ciudadanos en ese distrito se apellidan Catacora, una realidad que es recurrente en los pequeños pueblos de las zonas rurales. En el balotaje de 2016, en el que Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) le ganó a Fujimori por poco más de 40.000 votos, la líder derechista argumentó sin bases probatorias que la elección le había sido «robada». Ahora, los peruanos se preguntan si están ante la misma candidata que, como antes, no desea reconocer una nueva derrota. En todo caso, el JNE tiene la potestad de admitir o rechazar el pedido de anulación. Mientras tanto, el país espera que la inestabilidad y crispación electoral llegue a su fin de una vez. (Sputnik)