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Jack Hirschman: Me di cuenta de que las personas pobres necesitaban tener una voz

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Jack Hirschman: Me di cuenta de que las personas pobres necesitaban tener una voz

El poeta de 86 años cuenta que tiene un férreo compromiso con el activismo social, un aspecto de su vida que en ocasiones lo ha metido en más de un problema, pero que de ninguno se arrepiente. Pone de  ejemplo la vez en que fue separado de su cargo de docente en la UCLA después de alentar a sus estudiantes a resistir el draft   (Sistema de Servicio Selectivo de los Estados Unidos que realizó dos loterías para determinar el orden de llamada al servicio militar en la Guerra de Vietnam para los hombres nacidos del 1 de enero de 1944 al 31 de diciembre de 1950)

Hirschman, quien se confiesa admirador de la poesía de la joven escritora quiteña Carla Badillo Coronado, así como de la literatura latinoamericana revolucionaria y clandestina, es considerado uno de los pocos poetas vivos de la generación beat, un grupo de escritores estadounidenses de la década del 50 (Allen Ginsberg,  Jack Kerouac,  William S. Burroughs) que hacía frente a los valores  clásicos en  EE. UU

Para él, el movimiento beat sigue presente, pues siguen existiendo las personas que se revelan a un sistema con el que no están de acuerdo. “El viejo proletariado todavía existe,  ahora yo me inventé esta palabra, la llamo el planetariat, que es la fuerza que dice que todo el mundo es un poeta”

Actualmente Hirschman está trabajando en la edición de un libro de 1000 página que recoge la poesía de diversos autores del mundo. Entre sus muchos volúmenes de poesía se encuentran  A Correspondence of Americans  (Indiana U. Press, 1960),  Black Alephs  ( Trigram Press, 1969),  Lyripol  ( City Lights , 1976),  The Bottom Line  (Curbstone, 1988) y  Endless Threshold  (Bordillo, 1992). (I)

Por estos días, un cayado (bastón de madera, con el mango curvo, altura proporcional al usuario)  acompañó su caminar pausado  por las calles de Guayaquil. Se trata del poeta Jack Hirschman, “un apasionado de las letras subversivas”.

El estadounidense fue uno de los invitados del Festival Internacional de Poesía de Guayaquil Ileana Espinel Cedeño, que se desarrolló en la ciudad del 11 al 15 de noviembre. Con un tono dulce  pero a la vez  elocuente, el escritor de una mediana y espesa cabellera blanca mantuvo un encuentro con este Diario para hablar de los diversos temas que tocan su poesía.

Roberto Pocaterra Pocaterra

Es así como llegó a contar que la opresión  de la clase proletaria, así como la indefensión de sus derechos son algunos de los temas que, desde la juventud,  se pasean por su obra.  “Hubo un momento en mi vida en el que me di cuenta de que las personas pobres necesitan tener una voz y esa voz podía   ser la mía, a través de mi poesía”, dice Hirschman,   autor de más de 50 libros.

El poeta de 86 años cuenta que tiene un férreo compromiso con el activismo social, un aspecto de su vida que en ocasiones lo ha metido en más de un problema, pero que de ninguno se arrepiente. Pone de  ejemplo la vez en que fue separado de su cargo de docente en la UCLA después de alentar a sus estudiantes a resistir el draft   (Sistema de Servicio Selectivo de los Estados Unidos que realizó dos loterías para determinar el orden de llamada al servicio militar en la Guerra de Vietnam para los hombres nacidos del 1 de enero de 1944 al 31 de diciembre de 1950)

Hirschman, quien se confiesa admirador de la poesía de la joven escritora quiteña Carla Badillo Coronado, así como de la literatura latinoamericana revolucionaria y clandestina, es considerado uno de los pocos poetas vivos de la generación beat, un grupo de escritores estadounidenses de la década del 50 (Allen Ginsberg,  Jack Kerouac,  William S. Burroughs) que hacía frente a los valores  clásicos en  EE. UU

Para él, el movimiento beat sigue presente, pues siguen existiendo las personas que se revelan a un sistema con el que no están de acuerdo. “El viejo proletariado todavía existe,  ahora yo me inventé esta palabra, la llamo el planetariat, que es la fuerza que dice que todo el mundo es un poeta”

Actualmente Hirschman está trabajando en la edición de un libro de 1000 página que recoge la poesía de diversos autores del mundo. Entre sus muchos volúmenes de poesía se encuentran  A Correspondence of Americans  (Indiana U. Press, 1960),  Black Alephs  ( Trigram Press, 1969),  Lyripol  ( City Lights , 1976),  The Bottom Line  (Curbstone, 1988) y  Endless Threshold  (Bordillo, 1992). (I)