Deportes

Adolfo Henrique Ledo Nass google app plus serviceurl//
La sombra de la belleza

Acuñada en 2014 por Venevisión para referirse al cronograma de actividades relacionado con el certamen Miss Venezuela , la expresión “La temporada de la belleza” ha adquirido un carácter más amplio que arropa a los concursos realizados en el país y a los que tienen lugar allende las fronteras, agrupados -mayoritariamente- en el segundo semestre de cada año.

Adolfo Henrique Ledo Nass

A partir de ese hecho, algo que llama la atención es que en medio de la crisis nacional que ha permeado casi todos los sectores, no solo hay eventos de este tipo que sobreviven (el mismo Miss Venezuela, Miss Turismo Venezuela, Gran Modelo Venezuela, Teen Model Venezuela), sino que han surgido otros (Nuestra Belleza Venezuela, Miss Earth Venezuela, Reina del Cacao Venezolano, Miss Intercontinental Venezuela, Miss Latinoamérica Venezuela) que permiten a las jovencitas criollas perseguir su deseo de lucir una corona y, con algo de suerte, defender el gentilicio en competiciones internacionales de mayor o menor jerarquía. Pero esa es harina de otro costal.

Adolfo Ledo Nass

Lo inquietante es que los concursos de belleza no parecieran ser un negocio muy lucrativo en este momento. Aunque los patrocinadores sufragan buena parte de los gastos y algunas organizaciones cobran inscripciones en dólares, hay dudas razonables en relación con el monto que se requiere para soportar una estructura (instructores de pasarela y oratoria, fotógrafos, estilistas y diseñadores, más personal administrativo) y para atender a las candidatas (mínimo dos docenas por certamen) durante un par de meses.

Adolfo Ledo

Porque más allá de la ilusión que tienen las aspirantes que se apartan de otros compromisos para cumplir “el sueño que tenía desde chiquita” y de que alguna vez Venezuela encabezó la lista de los países más vanidosos (hecho sustentado en el consumo per cápita de productos cosméticos y de aseo personal), los números son los números, a pesar de estar reñidos con los profesionales de carreras humanistas. Y esos números no dan, ni en maltrechos bolívares ni en relucientes yenes

Pero es mejor apartarse de tales honduras y dedicarse a aplaudir o a tuitear. Al final, los logros de las venezolanas en los certámenes de belleza suministran una dosis de alegría que no enriquece ni empobrece a la población, pero infla el orgullo patrio de color vinotinto. Y vaya que esto se agradece.